Roma 2025: 8 de agosto

David Roldán / Paula Fernández

Toulouse – Anguiano

Hoy nos hemos levantado con las pilas cargadas. El motivo: ¡hemos dormido más! Y no solo eso… la cama de esta noche era infinitamente más cómoda que la del día anterior. Después de un descanso placentero, bajamos a desayunar con calma, sin prisas.

Con el cuerpo descansado, cargamos el equipaje y nos pusimos en camino hacia nuestra querida España. El día pintaba tranquilo y soleado, y el ambiente en el autobús estaba lleno de charlas, juegos y entre medias el rezo matutino de las Laudes y como siempre algún que otro valiente intentando dormirse otra vez.

Hicimos una primera parada para estirar las piernas y, de paso, abastecernos de algún capricho. Después, de vuelta a la carretera, continuamos con las experiencias, ese momento en el que las palabras de los hermanos nos ayudan a conocernos más y en el que se nota cómo el Espíritu Santo va tejiendo la comunión entre nosotros.

Poco después, llegó el momento sagrado: la parada en Pau para comer; y la energía volvía como si acabáramos de empezar la peregrinación.

La tarde nos llevó por una carretera de montaña, y el paisaje mejoraba por momentos, entrando a España por el País Vasco. Hubo curvas, sí, pero nada de imprevistos peligrosos y como de costumbre nuestro querido Eduardo hizo fácil el recorrido.

Por fin llegamos a nuestro destino donde nos esperaba una buena cena que nos devolvió las fuerzas y nos preparó para celebrar Vísperas, donde recibimos un regalo al enterarnos de que podíamos ganar el jubileo en el monasterio de la Valvanera.
Después, nos aventuramos a dar un paseo bajo el cielo nocturno con la ilusión de ver estrellas. Al final, las nubes decidieron unirse a la reunión… y la observación astronómica se convirtió en una animada conversación "a la fresca", de esas que fortalecen la comunidad rodante.

Finalmente, cada uno se retiró a su habitación, preparados para otro merecido descanso. La jornada ha sido sencilla pero llena de pequeños regalos: más sueño, buena comida, caminos tranquilos, experiencias compartidas y momentos para recordar siempre.

Como siempre mandamos un saludo a todos los que nos leéis cada día, en especial a José Luis, Marielvi, Lidia y nuestro querido párroco, Juan Antonio.

Con esto nos despedimos de la última noche de esta gran peregrinación de la Esperanza.

¡Buenas noches!

"Spes non confundit"

2025-08-09T16:28:31+02:00
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