Carlos González / Iria Calmaestra
La Salette – Toulouse
Buenos días e-peregrinos:
Hoy nos hemos despertado viendo el maravilloso paisaje de los Alpes franceses.
Bajamos a desayunar para coger fuerzas para el día que nos esperaba, a pesar de que muchos han decidido anteponer la necesidad de planchar oreja a la de desayunar.Las monjas misioneras de La Salette nos prepararon un desayuno digno de peregrinos, pero no de reyes, cómo por ejemplo unas napolitanas o unas tostadas.
Después, bajamos el equipaje al autobús mientras admirábamos el espectáculo del perro pastor guiando a las ovejas, un claro ejemplo de Jesucristo con nuestras vidas en este tiempo de gracias.
Luego, nos dispusimos a ir al lugar donde comeríamos. Bajando entre las curvas de las montañas con alguna que otra siesta, mientras que el resto charlaban sobre anécdotas divertidas sobre las habitaciones. Después paramos para que los peregrinos pudiéramos estirar las piernas. Al terminar, volvimos al autocar y celebramos Laudes donde, en vez de dormir, descansamos en el Señor. Al terminar las Laudes hicimos una parada en una gasolinera donde nos compramos algún que otro capricho, en especial los que habían decidido ayunar.
De vuelta a la carretera empezamos las experiencias de los hermanos que siempre nos ayudan a todos. Se notaba que la comunión entre los hermanos empezaba a rebosar gracias a la presencia del Espíritu Santo.
Paramos a comer en el restaurante Big Fernand donde nos esperaban unas exquisitas hamburguesas con triple ración de patatas. Como gota que colma el vaso o mejor aún, nuestros estómagos, nos trajeron unos brownies de chocolate.
Ya con el estómago lleno nos dirigimos a donde nuestro gran conductor, Eduardo, nos esperaba. Y al montar pusimos rumbo a Toulouse, conocida como la Ciudad rosa, donde celebraríamos la eucaristía. Tras largas horas de autobús con una parada intermedia y más experiencias de los hermanos, llegamos a nuestro destino: la parroquia de Cristo Rey.
Allí, nos esperaban los hermanos del Camino de esta ciudad, cómo familiares y amigos de algunos peregrinos. Ha sido una eucaristía express pero muy animada, en la que se nos invitaba a entrar en la voluntad de Dios y alejar al demonio que tanto nos tienta.
Los hermanos de Toulouse con mucha generosidad nos prepararon un ágape para llevar ya que no nos daba tiempo a comerlo allí. La comida consistía en hamburguesa y brownie, otra vez. ¡Como se notaba que ya no comíamos en Italia! donde la dieta era pizza y focaccia, hay que ver…
Después, Eduardo, nos dejó en una plaza muy cerca del hotel al que tendríamos que ir andando. Ya en el hotel repartieron las habitaciones las cuales eran mas acogedoras que las del día anterior.
Ya por la noche, algunos decidieron quedarse hablando mientras que otros descansaban.
Así es como no terminamos el día, pero sin bajar la guardia por qué todavía quedan dos días.
Como siempre mandamos un saludo a todos los lectores, en especial a José Luis, Marielvi, Lidia y nuestro párroco, Juan Antonio.
¡BENDIGAMOS AL SEÑOR!
"Las malas amistades echan a perder las buenas costumbres"