Roma 2025: 4 de agosto

Javier González / María García

Encuentro con Kiko, P. Mario y Ascensión

Buenos días e-peregrinos.

Llegó uno de los días más esperados por nosotros, el encuentro vacacional con el equipo internacional, Kiko, P. Mario y Ascensión.

Comenzamos la mañana, como no podía ser de otra forma, con la alarma del despertador a las 6 de la mañana, pues hoy nos esperaba un día intenso. Tras un buen desayuno, pusimos rumbo hacia la Basílica de San Juan de Letrán, catedral de la diócesis de Roma, sede del Papa León XIV.

Tras media hora de peregrinación, que nos premonitaba lo que se nos iba a venir encima, llegamos a nuestro destino, donde nos acogieron las monumentales estatuas de los apóstoles tras cruzar nuestra tercera puerta santa. Después de una breve introducción de la basílica, contemplamos las tumbas de algunos de los papás enterrados y las reliquias de San Pedro y San Pablo, lo cual supuso un reto el saber donde estaban para algunos de los peregrinos.

A continuación, pudimos celebrar la eucaristía memoria de san Juan María Vianney, patrono de los presbíteros. Fue una eucaristía llena de riquezas con nuestros cantos a capela y una homilía que servía de monición ambiental para el encuentro de por la tarde.

Posteriormente, terminamos de contemplar las maravillas arquitectónicas y espirituales del templo y pusimos rumbo al autobús para ir al hotel a coger nuestros macutos. Las visitas al baño de algunos de nuestros peregrinos ralentizaron nuestra salida, pero pese a ello, llegamos sin ninguna dificultad. Durante el viaje al parking, la emoción del día propicio que los jóvenes se fuesen preparando con cantos e instrumentos en el bus.

Una vez bajamos del autobús, nos esperaba una peregrinación de hora y media hasta llegar al control de acceso donde no podía faltar la comunión con otros peregrinos a través de los cantos. A través de este recorrido, vimos con pequeños detalles, como nos cuidaba el Señor gracias a los aguadores y a las personas que nos iban refrescando durante el camino.

Cuando llegamos a la explanada, Dios nos tenía preparado una gran regalo, una sitio con sillas en primera línea. Pese a ello, el calor abrasador hizo mella en algunos de los peregrinos que sufrieron algún que otro golpe de calor. Una vez más pudimos ver la fidelidad del Señor con nosotros, pues nos tenía preparado un regalo aún mayor. Durante el tiempo de espera a la llegada del Equipo Internacional, pudimos disfrutar del aire acondicionado en la sala VIP, reservada para los periodistas, lo que facilito que los peregrinos recobrasen fuerzas para el encuentro.

Por fin, llegó el momento que todos esperábamos, la llegada de Kiko, P. Mario y Ascensión. Tras una acogida emotiva y cariñosa por parte de todos los peregrinos que habíamos recorrido miles de kilómetros para llegar, comenzó el gran evento.

Gracias a la traducción simultánea pudimos escuchar perfectamente todas las palabras que el Señor nos tenía preparadas.

Recibimos una palabra de Dios a través del carisma inicial, donde se nos recordó entre muchas otras cosas la importancia de no vivir para uno mismo sino en función de los demás. Se nos invitó también a vivir el trípode en comunidad, como tantas veces nos recuerdan nuestros catequistas, y a amar a nuestros hermanos de comunidad en el sufrimiento. Se nos exhortó a ser luz en el mundo de la misma manera que lo hizo el Santo Padre en la Santa Misa. Tras una fuerte llamada al matrimonio cristiano, presbiterado, vida consagrada e itinerancia tuvo lugar la llamada vocacional donde nos desbordaba la emoción al ver las mareas de gente de aquellos que habían sentido la llamada a poner su vida en manos de Dios, viendo como apostar por Jesucristo es con mucho lo mejor. Más de 10.000 jóvenes pusieron sus vidas en manos de Dios. ¡Cuánta riqueza!

Finalmente pusimos rumbo de nuevo a nuestro autobús, con muchas ganas y está vez más cansado que los días anteriores, pues llevábamos a nuestras espaldas más de 75.000 pasos en menos de tres días. La caída del sol facilitó la marcha, pues el calor ya no suponía un dificultad.

Pese a ello, una de nuestras peregrinas por el cansancio no pudo llegar al autobús, y gracias a este cuerpo rodante que se había formado, fue portada en brazos por cuatro hermanos que la llevaron a la sillita de la reina hasta el autobús.

Queremos dar un agradecimiento especial a nuestro queridísimo conductor, Eduardo, que una vez más nos salvó de una caminata aún mayor recogiéndonos en un punto más cercano al encuentro. ¡GRACIAS EDUARDO!

Pusimos rumbo de nuevo al hotel, donde pese al cansancio pudimos disfrutar de una agradable cena entre los hermanos y de una merecida ducha.

Terminamos este gran día con mucha comunión, con respuestas a nuestras preguntas, con felicidad y a la espera de lo que el Señor todavía nos tiene preparado.
DAYENÚ, eso nos habría bastado, pero pese a ello, sabemos que el Señor va a seguir sorprendiéndonos cada día. Apostar por el Señor, siempre es lo mejor.

Nos despedimos mandando un saludo especial a nuestros catequistas Lidia, José Luis, Marielvi y nuestro párroco Juan Antonio.
También mandamos un saludo especial a nuestros queridos y fieles lectores, que con mucha ilusión nos hacen llegar sus cartas de animo y cariño, que nos animan a seguir adelante con este gran regalo de Dios.

"El hombre nuevo es el hombre que vive amando al enemigo"

2025-08-05T13:45:30+02:00
Ir a Arriba