Roma 2025: 2 y 3 de agosto

Ana González / Rodrigo González

Jubileo de los jóvenes

Queridos e-peregrinos:

¡Por fin llegó el momento de ir a Tor Vergata para dar comienzo a la primera de las dos jornadas en las que el Papa se dispondría a encontrarse con los jóvenes de todo el mundo!

El primero de estos dos días comenzó más pronto de lo habitual, porque nos sobraba energía, ya que poco a poco nos estamos convirtiendo en expertos en esto de no dormir.

Tras un buen desayuno, que algunos decidieron saltarse, nos preparamos para ir en dirección a Santa María la Mayor, dónde tuvimos la suerte de poder celebrar la eucaristía a capela (que es algo que ya dominamos); y de poder disfrutar de la sencillez de la tumba del papa Francisco. Justo nada más salir, del cielo cayó algo que no fue precisamente el Espíritu Santo, sino más bien era una «hez santa».

Vuelta al hotel, donde tras coger lo necesario para esta aventura, dejamos en tierra a los más experimentados y al más joven para que pudiera cuidar de ellos. AHORA SI, ¡CAMINO DE TOR VERGATA!

A pesar de que recordamos con mucho cariño la peregrinación de Lisboa, tenemos que reconocer que en esta, el Señor nos concedió una serie de gracias, de las cuales nos privó en la anterior. Cómo nuestro «gran conductor» que consiguió acercarnos a tan solo una hora de distancia de nuestro destino; una brisa fresca; alguna nubecilla que nos protegía del sol; ángeles por el camino que nos proporcionaban agua; y «una gran señal» de color amarillo y con acento italiano que no sólo nos sirvió de guía, sino que también nos evocó una gran alegría.

Todo esto nos sirvió para llegar al frente de combate, pero gracias a Dios contábamos con nuestros grandes cabezas de grupo que lucharon para poder llevarnos a todos sanos y salvos hasta la tierra prometida. Cómo nuestro cura mostoleño, que nos demostró que aunque ya era sabido que no tiene ni un pelo de tonto, tampoco lo tiene de cobarde; o aquella que renunció a «ser cristiana» en un momento dado, a cambio de que todos pudiéramos pasar juntos sin problema.

Una vez dentro, el Señor nos concedió que nuestra «ciénaga prometida» apretara pero no ahogara, y pudiéramos por tanto instalarnos sin problema a pesar de su cercanía.

Al igual que sobre el portal de Belén hubo una estrella luminosa, nosotros teníamos el sol ardiente que nos cubría. Pero aún así pudimos disfrutar de un gran banquete, entre las comidas llevadas y las recibidas con el kit del peregrino.

Y aunque nos queremos mucho entre nosotros y poco a poco esta comunidad rodante se va formando, llego el momento de saludar, reunirse, pasear y conocer a muchos otros peregrinos.

Así pasaron las primeras horas de esta apasionante aventura que no había hecho más que empezar. Cabe destacar que en algún momento de la espera ciertos hermanos tuvieron algunos roces con nuestros compañeros de pradera, que se dedicaban a lanzar agua y a provocar escándalos, acabando con la paciencia de estos, aunque finalmente todo se solucionó. Con esto vino la llegada del nuevo papa, León XIV.

El mensaje que nos transmitió el Papa, fue a través de tres preguntas realizadas por unos jóvenes, cada una en un idioma diferente.

La primera fue la más fácil de comprender debido a que compartíamos ese mismo idioma y fue acerca de las amistades verdaderas, de dónde podemos destacar parte de su mensaje en el que se decía que vivimos conectados, pero muchas veces solos, y solo el amor verdadero, nacido de la fe y de un corazón unido a Jesús, es capaz de darnos amistades auténticas y esperanza para poder tener una vida plena.

La segunda nos costó un poco más, al ser en italiano, y como el propio León XIV resumió en nuestro idioma, especificó que cuando eliges, decides en quién quieres «convertirte»; y que además, es el amor el que te da el coraje para poder elegir.

Y la última pregunta, en inglés, fue sobre cómo encontrar al Señor resucitado. A lo que el Papa respondió, explicando que al Señor resucitado se le encuentra en el Evangelio, en la Eucaristía y en el amor al prójimo. Él es el amigo fiel que siempre nos acompaña.

Para continuar, el Papa nos mostró su juventud, sometiéndonos a un largo entreno de rodilla, que para él, no pareció resultar muy complicado.

A continuación, tuvo lugar la despedida, se marchó; cayó la noche y fue el momento de bailar, cantar y por supuesto de tener alguna sorpresa con bichos, y si no que se lo digan a Amparo.

Ya las fuerzas se iban apagando, poco a poco nos íbamos acostando para poder descansar, pero el Señor decidió mandarnos un regalo matutino para empezar bien el día, y para ello, nos trajo a Noe sin barca pero con diluvio, y aunque fue breve, tuvo consecuencias…

El hombre del saco naranja fosforito, sufrió un chute de energía a causa de la lluvia, el cuál nos llevó a unas buenas risas y causó preocupación en nuestra gran médico, que propuso la ingesta de algún tranquilizante, aunque finalmente, entre carcajadas, no fue necesario.

Y por fin, tras unas breves horas de descanso, vimos que habíamos dormido suficiente y nos levantamos a las seis.

Tras desayunar, asearnos y desperezarnos, cogimos un buen ritmo, y mientras otros hacían esto mismo, nosotros ya estábamos pensando en la estrategia para lograr una salida exitosa con destino en el autobús de vuelta al hotel.

Una vez que tuvimos todo preparado, comenzó la misa del Santo Padre que se llevo a cabo en italiano, y aunque la mayoría no entendemos el italiano, más allá de grazie, ciao y prego pudimos a través de distintos métodos, lograr escuchar y abrir el corazón para esta celebración en la que se nos invitaba especialmente a aspirar a las cosas del cielo y no a las de la tierra.

Y tras la homilía este pelotón al que llamamos comunidad rodante pero que esta vez iba a pie, decidió emprender el camino de regreso, sacrificando nuestro deseo de comulgar, para poder evitar problemas a la salida y demasiadas aglomeraciones.

El camino de regreso se nos dio bastante bien, aunque debemos confesar, que el ritmo nos costó marcar. Jaime tuvo que hacer de director de marcha, para que los portadores de bandera y la cola del pelotón no quedarán muy espaciados y por ende no sufriéramos altercados.

Y como el «hijo pródigo» que llega a los brazos de su padre, así hemos llegado también nosotros al reencuentro con Eduardo y el aire acondicionado. Todo ello seguido de una grata sorpresa por parte de los catequistas, los cuáles, tras recordarnos la obligatoriedad de una buena ducha, nos han anunciado la «buena nueva» que no eran unas vísperas como cabía esperar, sino que ha sido una visita libre por Roma, la ciudad eterna.

Pero a pesar de que estamos acostumbrados a trasnochar y madrugar, disfrutamos de un pequeño descanso, y una comida para reponer fuerzas.

Fue a la hora de salida establecida, cuándo tras un tiempo de espera de cortesía, tuvimos que marchar sin algunas cuyo sueño profundo las impidió poder levantarse y estar a tiempo.

De esta forma comienza nuestra visita por la ciudad de Roma en distintos grupos, que nos ha servido para poder disfrutar de distintos monumentos como la Piazza Navona, la Piazza de España, la Fontana di Trevi, el Panteón romano o el Vaticano, además de poder disfrutar del famoso gelato italiano, comprar recuerdos o negociar con comerciantes de la ciudad.

Y ya para concluir esta jornada hemos podido disfrutar de un buen fresquito y una rica comida italiana para recuperar fuerzas, sabiendo que mañana tendremos el encuentro con el Equipo Responsable Internacional del Camino: Kiko, P. Mario y Ascensión.

Por último, pero no por ello menos importante, queremos agradecer a cada uno de vosotros que a través de vuestra pantalla peregrináis con todos nosotros y esperamos que nuestras crónicas del peregrino os permitan saborear, esto que nosotros degustamos.

Os queremos mucho y os echamos de menos, especialmente a Marielvi, José Luis, Lidia y Juan Antonio.

Es una alegría y un consuelo saber que estáis ahí y rezais por todos nosotros al igual que nosotros por vosotros.

Saluti a tutti. E come dicono i catechisti, domani di più e meglio.

"La esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado" (León XIV)

2025-08-04T14:59:20+02:00
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