Alejandro Barranco / Amparo López
Cremona – Roma
Queridos e-peregrinos:
Comenzamos el cuarto día más pronto de lo habitual ya que la empresa del día se presentaba ardua: llegar a Roma, la ciudad eterna. Se dice pronto.
Comenzamos con un desayuno bueno a la par que sencillo. Suficiente para despejarnos del letargo mañanero y ponernos en camino en nuestro bólido. Creo que podemos afirmar que ya hay un nivel experto a la hora de colocar las maletas.
En el bus se presencian cambios drásticos de sitios, prueba de que los oídos están abiertos y el corazón dispuesto a la voluntad del Señor. Aunque a algún hermano no le ha sentado bien el cambio de sitios, por fin se ha hecho batidora, y la comunidad del autobús se ha unido más. El amor hacia los hermanos del bus se hace patente en estas ocasiones.
Se rezan laudes más temprano de lo habitual y comprobamos como los ánimos están cada vez más altos. La parte trasera del bus así lo ha demostrado como si de unos groupies se tratara con las linternas de los móviles.
Tras las laudes, el autobús se ha dedicado a diversas actividades lúdicas como jugar al "suspicious", hablar, tocar la guitarra y cantar canciones haciendo que el viaje en el bus sea mucho más agradable y ameno.
Por otra parte, hay un sector que lucha contra diversas dolencias físicas pero vemos como el Señor les va ayudando. Destacamos la excepcional actuación de Begoña.
Se nos ha exhortado al jubileo existencial haciendo referencia a una catequesis del padre Mario: Vivir eternamente en jubileo. No es algo exclusivo de un año, el trípode es nuestro jubileo por excelencia. El Señor nos elige y nos da gracias aunque las no merezcamos. La actitud del corazón es la actitud jubilar.
Tras una parada algo ajetreada para coger la comida, retomamos nuestro camino rumbo a San Pablo de Extramuros. Durante el recorrido, seguimos con la lectura de Carmen y al fin supimos la condición que puso para ir a Bolivia. Pero lo más importante, ha sido ver como Carmen verdaderamente tenía como esposo fiel a Cristo, y como esta relación esponsal con el Señor la reafirmaba día a día.
A pesar de la gran cantidad de peregrinos, hemos podido entrar por la puerta Santa de San Pablo de Extramuros y deleitarnos con la belleza que ofrecía la basílica y la cronología de la historia de la Iglesia alrededor de la misma.
Por fin se ha completado el grupo con los últimos peregrinos que faltaban. Ha sido un regalo poder celebrar la eucaristía en el baptisterio, volviendo al inicio de nuestra historia. Se nos ha recordado como San Pablo, un hombre como todos nosotros, entregó sus armas, dio todo por el Señor. Se nos invitaba a hacer lo mismo, a no poner límites al Señor, a entrar en la historia y en la alabanza y bendición por la obra que hizo Dios en la vida de San Pablo.
Aunque no hemos podido acceder a la zona de la tumba de San Pablo, hemos podido rezar en la distancia y dar gracias a Dios por aquel que hizo posible nuestra experiencia de salvación.
Como última parada antes de llegar a nuestro campamento base en Roma, hemos recogido nuestras mochilas de peregrinos, equipadas con dos camisetas, un rosario, un gorro, una cantimplora y un pañuelo.
Finalmente, hemos llegado a nuestro hotel, y hemos ido a cenar a una pizzería donde el Señor nos ha regalado un refrigerio espectacular en una azotea con un ambiente idílico previo a lo que nos deparará el día de mañana, que seguro que con el Señor va mucho mejor de lo que esperamos.
Esto es todo por hoy queridos lectores. Por nuestra parte, estamos expectantes por el encuentro con el Papa. Rezad por nosotros para que podamos estar con el corazón y el oído abiertos a todo lo que el Señor nos tenga preparados.
Mandamos un saludo especial a nuestros fieles lectores y como siempre no nos olvidamos de Lidia, Mari Elvi y José Luis, y por supuesto nuestro querido párroco, Juan Antonio.
Mañana más y mejor.
"Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad"