Jueves, 04 Agosto 2016

2 de agosto

Por María Gómez-Carpintero / Teresa Gómez-Carpintero

Después de rehacer la maleta, cada uno como ha podido, damos comienzo a nuestro primer día de regreso a Madrid. Se nos ha hecho difícil despedirnos de Polonia, pero más duro ha sido decir adiós a los hermanos que nos han acompañado durante estos días en la bella Cracovia.

El día de autobús comienza con nuestra habitual siesta matutina, y a continuación las laudes. Aquí, nuestros catequistas del campamento base nos exhortan a dar gloria a Dios y a no tener miedo de contar las gracias recibidas durante estos días.

Pero... no os preocupéis, os las contaremos a nuestro regreso.

A eso de la una, hemos hecho una parada para comer el picnic que nos había preparado el hotel. Antes de emprender de nuevo nuestra marcha, las chicas nos hemos visto obligadas a seguir con la tradición de usurpar el baño de los chicos, con el fin de cumplir el horario. Mientras tanto, algún peregrino ha aprovechado para terminar de secar su colada.

Al llegar a Viena nos esperaba Marco, un guía de chiste fácil. Nos ha hecho una visita exprés, dejándonos a todos con las ganas de volver.

Una vez terminada la visita turística, nos hemos dirigido al hotel, y tras haber dejado las maletas, algunos hemos decidido acercarnos a la famosa noria de Viena antes de cenar. Por cierto, una cena que nos ha hecho sentirnos como en casa.

Antes de concluir la jornada, los peregrinos con más energía se han animado a dar un paseo nocturno por la ciudad de la música.

Y como siempre... ¡mañana más y mejor!

Dad gratis lo que gratis habéis recibido.

Luis Miguel Pozanco